¿QUÉ ES EL YO? (IIª parte)

La mayoría, por no decir todos, sabemos que dentro de nosotros existe una especie de vacío. Todos sentimos una sensación de dolor, de inseguridad y sufrimiento que pocos aceptamos y somos consciente de ello. En ocasiones, realizando actividades, nos olvidamos de este sentimiento abrumador y utilizamos esto como vía de escape. Este escape se convierte en nuestra única salida a un problema que comparte en la humanidad y no sabemos gestionar, y como pasa con todos los miedos, si no se les escucha, se acrecientan y se hacen más y más fuertes.

No es de extrañar que en las sociedades actuales se busque la sensación, sentir cada vez más. Aumenta así el amplio abanico de posibilidades de entretenimiento: música, cine, teatro, comida, sexo, televisión, juegos, drogas o alcohol, relaciones enfermizas, etc... Y en el momento se termina o incluso antes de terminar cierta actividad, ya estamos pensando en la siguiente, se convierte en una especie de "necesidad" vital que no podemos dejar de hacer. Y si nos cansamos de esta, buscamos otra rápidamente. No podemos aburrirnos porque en el momento que nos aburrimos, estamos dejando paso a que nuestra mente saque de nuestro interior ese dolor del que escapamos y que mantenemos enterrado a la fuerza.

Si profundizamos un poco en el tema, vemos que todo esto es una huida siempre hacia delante de un problema sin resolver y sin entender. De un pequeño y originario defecto de nuestra condición humana y que con los años va aumentando cada vez más y más hasta que morimos. 

¿Qué es el yo? ¿qué somos nosotros?

La respuesta rápida es el nombre- Yo soy Raúl-. Pero Eso es solo una palabra. No significa nada y un cambio de nombre no me hubiera supuesto cambio alguno. Pero aunque esto es evidente, lo pongo en primer lugar para destacar que yo me identifico con ese nombre. Y si por ejemplo alguien dijera que ese es un nombre bastante feo, probablemente no me sentaría bien. Al identificarme con ese nombre, estoy trasladando mi seguridad psicológica a esa palabra. 

¿Si no soy el nombre, qué soy?

Puedo decir que soy un cristiano o un judío, o incluso que pertenezco a un país u a otro. Pero el proceso no es diferente. Las diferencias entre una persona de un país y otra de otro (o religión) son superficiales, interiormente somos iguales. Realmente somos hermanos. Pero nos hemos identificado con esta religión o país porque nos crean cierta seguridad psicológica y esto nos aísla y separa de las personas de otros países y otras religiones. Y si yo fuera cristiano y un judío agraviara mi religión, probablemente volvería a sentirme ofendido (el orígen de las guerras religiosas). De hecho, tanto las religiones como las nacionalidades son solo de interés privado para las élites gobernantes... pero eso es otro tema.

Seguimos investigando...




Es posible que si pensamos un poco más, lleguemos a la conclusión de que nosotros somos nuestra forma de actuar y comportarse, que eso nos hace únicos. En este caso nos identificamos con nuestro carácter. Es cierto que reaccionamos diferentes unos de otros. Pero en primer estado, esto se debe a procesos subconscientes tan rápidos que escapan a nuestra conciencia, y nada más. Y estos procesos subconscientes responden a experiencias vividas anteriormente. Si tomamos el experimento del "Perro de Pavlov" ¿Podría decir el perro de Pavlov que él era un perro que salivaba con el ruido de la campanita?. Al igual que yo podría decir que soy el chico que tubo un accidente con la bici cuando era pequeño
(Siguiendo con el ejemplo de Pavlov). Lo que sucede es que el perro de Pavlov tomar esa experiencia para diferenciarse de los demás perros, se identifica con ella y la hace suya. Pero la pregunta es ¿Entonces, no existía este perro antes del estímulo? ¿Si no hubiera protagonizado el experimento de Pavlov, no habría existido? La respuesta es que sí habría existido.

Al igual que el perro se identifica con esa experiencia y llamarse a sí mismo "el de Pavlov", nosotros nos identificamos con nuestras experiencias y las clasificamos en buenas y malas. Entonces decimos que nosotros somos de tal o cual manera según esas experiencias y las reacciones que provocan. Pero hay que tener en cuenta que esas experiencias que nos crean ideas, no existen en el momento presente, no están ahora... pero nosotros sí. Esto no quiere decir que no existan en nuestra memoria, sino que ahora no existen excepto como ideas. De hecho, en nuestra memoria hay experiencias, pero también existen recuerdos de cuentos, películas o historias, (igual que existen recuerdos de nuestras experiencias) y eso no quiere decir que estas existan. Solo le daremos la importancia si reaccionamos a ellas.

Entonces, ¿qué somos?

Nuestros nombre no somos nosotros, nuestras creencias o nacionalidades no somos nosotros, ni nuestras experiencias y carácter somos nosotros. No son reales, lo único real es nuestro proceso de identificación, pero esto no es nuestro solo. Este proceso lo compartimos todos los humanos e incluso, en menor intensidad, hasta los animales superiores. Todos nos identificamos y todos nos sentimos agraviados si alguien no alaba aquello que sirve de idea de identificación.

Si este proceso no es propio, y es común a todos, ¿no deberíamos abordar el problema como algo colectivo? 

¿Qué nos dice la ciencia.?

La ciencia, con el método científico, se queda sin palabras a la hora de buscarnos. Muchos científicos buscan la conciencia como el origen de nuestra esencia, como si estuviera en un grupo de células aun no descubiertas. Un científico cojerá un microescopio y si analiza el cerebro solo verá tejidos blandos y si aumenta la visión más, células. Si sigue indagando y ampliando la capacidad del microscopio, puede que vea átomos, y si se mete dentro de ellos solo verá cargas energéticas revoloteando entre ellas a grandes distancias, tan alejadas unas de otras como lo está el Sol de la Tierra (a escala). Y entre todo ello, un enorme vacío, un enorme vacío que no acaban de entender.

¿En la filosofía oriental?

Miles de años de que la ciencia actual descubriera que gran parte de nosotros está compuesto por nada, los antiguos budistas, taoístas, maestros Zen y otros sabios Hindúes, se dieron cuenta que nosotros no somo nada. Que no existimos excepto en que el pensamiento nos crea una imagen con la que se identifica y que esta imagen está compuesta por mi nombre, mi origen, mis experiencias, mis ideas y mis conclusiones. Y como ya hemos visto, esto no existe realmente ahora, pero sí nosotros. Pero como nos dan cierta seguridad o placer, nos identificamos con ellas, vamos componiendo esa imagen de nosotros mimos... pero como ya he dicho, no somos nada.


¿Esto es bueno o malo?

Antes de que alguien se desespere al ver que todo aquello con lo que se identifica no es nada, excepto ideas y recuerdos (reacciones físicas y químicas), debemos ser realistas. No somos, pero estamos vivos. No nos hemos creado a nosotros mismos. Pero eso no dice que no podamos disfrutar del atardecer, del aire fresco matutino, de un buen descanso, de la luna, de un río libre de agua claras, de las hojas de los árboles moviéndose mecidas por el viento. Podemos disfrutar de ver a un ser querido feliz, de ver a un desconocido reír... Si dejamos de identificarnos con todos nuestro recuerdos, si dejamos de identificarnos con nuestro nombre, nuestro país o la experiencia con sus consiguientes ideas, si hacemos eso, seremos todo. De hecho, no solo es que nosotros seamos todo, sino que todo es también nosotros.  


Como dice Krishnamurti : Sea nada y entonces viva.

EL PRINCIPIO DEL TAO "Wu Wei"


Uno de los aspectos fundamentales del Tao es el que recibe el nombre de "Wu Wei", que quiere decir "no acción". Es un principio que el Taoísmo filosófico comparte con el budismo y que es un aspecto fundamental, un pilar, del Tao.

El Tao, un movimiento filosófico impreso en el alma china (y porqué no humana en general), en contraposición a su coetáneo el Confuncionismo, proclama que la libertad individual es la única manera de conseguir la felicidad. Las normas sociales, las estrictas leyes, la presión de la comunidad, etc, no son más que trabas en contraposición de la felicidad humana. La cual debe ser entendida como la unión con la naturaleza, con el alma universal.

Cuando en el Taoísmo encontramos el principio Wu Wei, un valor que hace énfasis y vemos reflejado en la literatura posterior. No estamos hablando de no hacer nada, de un tipo de pasividad absoluta, ni mucho menos. Realmente, se refiere al forzar los acontecimientos. Lo que quiere decir Wu Wei es que el Universo, la Naturaleza, el principio del principio, va en una dirección y forzar las cosas es, un error. Primero porque toda intención intencionada y forzada va contra la corriente del universo (de ahí las numerosas referencias al agua, al río, y no ir contracorriente de este). Segundo, porque la intención forzada es siempre un crecimiento del Ego, de la entidad imaginaria que nos separa del mundo, que nos aísla.

Podríamos decir, que Wu Wei, sería una especie de espontaneidad creativa:

El que ansía no erige,
el que tranquea no camina,
 el que se exhibe no resplandece, 
el que se acredita a sí mismo no se esclarece, 
el que se afana por sí mismo carece de mérito,
el que es obstinado no acrecienta. 

Todo esto me trae el recuerdo del esfuerzo, del que habla Krishnamurti, un gran sabio del siglo XX. Este gran erudito, afirmaba que la raíz del Ego era el esfuerzo, porque siempre, detrás de este se encontraba una intención (que siempre era el resultado de buscar lo "bueno" y huir de lo "malo"), de la intención de buscar seguridad psicológica.

También me recuerda a Alan Watts, que hablaba del esfuerzo de forma burlona diciendo: - ¿se esfuerza la primavera por venir antes?, ¿se esfuerza el árbol por ser más árbol?...

EL BIEN Y EL MAL., ORIENTE Y OCCIDENTE.


Karl Marx
En las religiones monoteístas más influyentes: Judaismo, Cristianismo, e Islamismo;  encontramos la primera referencia histórica sobre el Bien y el Mal. Cuando  Adán y Eva comen de la fruta prohibida descubrieron en ellos un mundo nuevo, adquirieron la moralidad. A partir de ese momento los actos podrían ser clasificados como buenos y como malos, ya no valía el libre albedrío. Y por tanto, aparece la culpa, un sentimiento que han monopolizado las religiones organizadas con el fin de concentrar más y más poder. Sobre esto podríamos hablar y hablar y no terminaríamos nunca, incluso del papel machista de la mujer, de Eva que convenció a Adán para tomar la manzana famosa... así que no continuo por este camino. Cualquiera puede leer a filósofos occidentales, desde Platón, a Nietzsche, pasando por Spinoza o Marx.



Pero ¿cómo tratan el tema del Bien y el Mal los principales movimientos filosóficos y religiosos orientales?

Una característica común del pensamiento oriental es la idea de que el pensamiento se mueve con ideas opestas (lo sé, viva la redundancia), tratamos de clasificar hechos diferenciándolos de otros, clasificándolos en comparación con otros relacionados o no. Decimos que una cosa es "alta" comparándola con la cosa "baja", decimos que eso es "poco" porque sabemos que es "mucho"....  y por último, que algo es Bueno porque hay algo Malo, así funciona la mente, con opuestos, con dualidad.

Por ejemplo, para el Taoísmo, el Bien no puede existir sin el Mal, son las dos caras de la misma moneda y no existe una sin otra. No están separadas y son inseparables. Por ejemplo, si te pregunto si es buena la luz del Sol, podríamos argumentar que sí, que es buena, pero a la vez también es mala. Y es buena o beneficiosa para unos seres y mala para otros. Al final, la conclusión más sensata es decir que no es ni buena ni mala... quizá provechosa para unos y no tanta para otros. Pero no deja de ser un punto de vista sesgado, particular e incompleto.

En el Budismo, los principios del Bien y el Mal NO son esas ideas preconcebidas que extraemos de un código moral que nos ofrecen los expertos y los libros escritos por expertos. El Bien pertenece a la iluminación, y el Mal a la oscuridad. Y por supuesto, no se refiere a la luz en sí, sino a la claridad mental. Un varemos de que alguien se encuentra iluminado en mayor o menor medida es que el que se encuentra iluminado, se encuentra feliz y sereno más que el que se encuentra en la oscuridad. Puede ver un problema y entenderlo sin dejarse llevar por el conflicto de los opuestos.

Krishnamurti
En el hinduísmo, el Bien y el Mal se antojan un poco al concepto del Budismo. Hacer el Bien o el Mal se relaciona con el Karma, y de ahí con la rueda de la reencarnación. Uno, al ser más iluminado hace mayor bien, y en el punto más avanzado llegará a tal punto que estará fuera de las reencarnaciones infinitas. Objetivo al que llegó Buda.

No obstante, esta interpretación del Karma ( y también del bien absoluto del Cristianismo), fue criticado en ocasiones por Krishanmurti. Para Krishanmurti el mal era el Ego. De él salen todas las batallas, todas la guerras, los nacionalismos innecesarios, los conflictos. Para K. el Ego era lo que nos separaba y nos aislaba, por tanto lo clasificaba como maligno.

Conclusión:
La diferencia entre las religiones monoteístas mayoritarias de occidente comparados con los movimientos filosóficos y religiosos de oriente es que en estas últimas no anteponen un sistema o código moral que nos permite clasificar la realidad entre el bien y el mal. En las orientales se insiste en que el Bien y el Mal son simplemente interpretaciones personales y sesgadas de la realidad, que conforman el Ego y que se sitúa en el campo de la ilusión.

Es cierto que encontramos el hinduísmo como religión que nos habla del bien y el mal. No obstante, no se basa en un código moral, sino en la búsqueda de la eliminación del Ego. Y mientras la eliminación del Ego en el Cristianismo se "consigue" reduciéndolo a servicio de Dios, no fue ningún Dios quien escribió el sistema moral. Fueron los "expertos" los que escribieron y escribieron el código para después otros "expertos" lo interpretaran para amoldarlo a los tiempo actuales. El hombre compuso el sistema moral en nombre de un Dios.

¿QUÉ ES SAMADHI?

Cuando profundizas en la práctica del yoga, cuando practicamos la relajación, la atención, la meditación, la concentración en la respiración, en el mantra, etc... conseguimos cierto estado de la mente en la cual esta va acallando su continuo parloteo. Los pensamientos empiezan a ir un poco más despacio, y por tanto las barreras entre los que vemos, lo que oímos, olemos, tocamos, y los que somos, empiezan a atenuarse.

Samadhi, es un estado de la mente que podemos traducirlo por "juntar", por "fundirse". Este estado de la mente se consigue cuando podemos estar tan absorto en algo que nuestra mente se convierte en uno con ese algo. Lo que es, lo somos nosotros. En Samadhi, nuestra identidad desaparece, dejamos de lado nuestro rol social (padre, hermanos, arquitecto, albañil, conductor, español, etc...). Como hemos dicho, no hay obstáculo entre lo que nos atrae y nosotros. Lo vemos, lo miramos y acabamos unidos a él. El efecto que produce Samadhi es liberador. Nos quitamos el velo que cubre nuestra conciencia y quedamos en una especie de euforia tranquila.

No obstante, para que se produzca Samadhi, los yoguis experimentados tienen claro que antes hay que pasar por dos estados anteriores. Dharana, Dhyana y por último Samadhi.

Voy a recrear una figura del libro "El corazón del Yoga" de Desinkachar.



Primero se da Dharana. Y repito "se da", porque no podemos ir hacia Dharana ni Dhyana ni Samadhi, únicamente podemos propiciarlo, podemos crear las condiciones para que se den.

Dharana es el estado de la mente en que esta se mantiene calmada, poco a poco el parloteo deja paso a una mayor atención hacia el objeto. Nos concentramos o enfocamos la atención en un objeto.

Dhyana es el estado de la mente en el cual esta esta tan pendiente del objeto que existe cierta conexión. 

Samadhi, el cual ya hemos visto, es el último estado de la mente. Somos uno con el objeto y toda nuestra energía es él.

El Samadhi no único del Yoga, otras religiones como el hinduismo, budismo, jainismo y sijismo también hace mención de este estado iluminativo. En Yoga, no se busca el Samadhi, este aparece porque creamos las condiciones adecuadas. Un cuerpo sin tensión, una mente calmada, y una visión profunda del mundo interno y externo.

CONÓCETE A TI MISMO.


Muchas veces, mucha gente, cae en el error de buscar aquello que desea con motivo de escape. Escapar de la realidad, y utilizar una idea reconfortante para sentirse seguro, tranquilo, valorado, o que ha llegado a un punto de perfección cercano al nirvana, etc...  Saber y entender esto en toda su profundidad es el primer paso, entenderlo bien, no solo como un juego dialéctico. Luego, a partir de ahí, viene el ejercicio y la comprensión sobre nosotros mismos.

Propongo un ejercicio, yo lo utilizo algunas veces en meditación. Sabemos, como nos ha explicado Krishnamurti alguna vez, que el esfuerzo es la raíz del sufrimiento. Porque al no ver las cosas como son, las observamos como queremos. Esta diferencia entre la realidad y nuestros anhelos produce conflicto, es resistencia y por tanto crea dolor. Una parte de nuestra energía se va en aquello que queremos, otra en aquello que no queremos, y otra queda para observar la realidad.

Esta división de energías se aprecia de muchas maneras, pero quizá la más "evidente" es la observación, mirar, me explico. Cuando observamos cierta imagen que la vemos tremendamente bella, los colores, los contraste, la luminosidad, adquieren una dimensión diferente; mayor intensidad y es como si nos absorbieran. Nuestra percepción se agudiza y en esos momentos, gran parte de esa energía se encuentra focalizada en ver la imagen. A medida que esa imagen la observamos menos nítida, con menos detalles, con menos belleza, es porque nuestra energía se divide.  Quizá este sea un ejercicio al que no le deis importancia, pero se requiere de una gran sensibilidad y paciencia para comprenderlo. No siempre aparece esa idea que utilizamos como lente de color para ver el mundo y como refugio para evitar sentirnos lastimados. A veces, estamos tan acostumbrados a ella, que no la podemos ver. Si desde pequeños nos hubieran puesto gafas de sol, y nunca nos las hubieran quitado, ¿no pensaríamos que el mundo es como un poco más oscuro? Imaginaros además, cuando nos quitaran las gafas, la sensación tan maravillosa de imágenes y colores que recibiríamos... pensaríamos que estamos en el cielo.

Fijaros pues, un día, tranquilos y relajados en como veis, en como mirais una imagen, cómo os relacionáis con ella y que ideas preconcebidas están dentro de nosotros y que sin saberlo, utilizamos a modo de filtro. Cada filtro que encontréis, es una resistencia energética, y cada vez que lo superéis, os iréis encontrando más a vosotros mismos, os conoceréis más. Quizá os llevéis una maravillosa sorpresa.

Existe un libro, de mi maestro favorito que se llama "El espejo de la relación" y otro que se llama "Sobre las relaciones". Hago hincapié en estos libros de Krishnamurti por que quiero destacar la importancia en la filosofía oriental que se le da a la relación, no solo con la pareja, también con la familia, amigos, desconocidos, animales, plantas, etc... con todo lo que nos rodea. 

POSICIONES Y NOMBRES DE ASANAS ·YOGA·

Estas tabla de ejercicios la he construído con el fin de aprender el nombre de las posturas de yoga, algo que me resulta difícil. Estas asanas son las más comunes, no siguen ningún orden de realización. Estas dos tablas yo las utilizo  como salvapantallas, para fijarme en ellas sin tener que ir a buscarlas. Por supuesto, faltan algunas, por ejemplo en la primera imagen, en la que he traducido los nombres, faltan "El perro boca abajo" y "La cobra", dos de las más importantes.... La otra imagen de salvapantallas tiene más posiciones, pero no las he traducido para que las imágenes no fueran muy pequeñas. Por cierto, la banda negra de la derecha de la segunda imagen es para colocar los accesos directos... 

Bueno, espero os gusten porque aunque parezcan que no, me costó un montón montarlas... y ya que las habia hecho para mi, he pensado que si queréis, también podéis sacarle provecho.




CHI KUNG Y BA DUAN JIN... 8 brocados de seda


El mismo papel tiene el yoga en la India, que en China el Chi Kung. Dos disciplinas que, aunque se encuentran separadas y en lugares diferentes, las dos tienen influencias unas sobre otras. Las dos tratan el cuerpo como un todo, las dos trabajan sobre la energía (prana en Yoga y Chi o Qi en Chi Kung)  y las dos son dos tipos de medicina preventiva. A los médicos chinos, cuando acompañaban en las guerras acompañaban a los militares, no les pagaban por curar a las tropas sino para que no se enfermaran.

En yoga existe una secuencia de ejercicios muy conocida que recibe el nombre de "Saludo al Sol" o sūria namaskār. Una serie de ejercicios que tiene su origen en los primeros guerreros indios, y que luego se incorporó por los monjes budistas para mantener la salud. En el Chi Kung, el equivalente al "Saludo al Sol", es el Ba Duan Jin o los "8 brocados de seda". Los brocados de seda representa la imagen de algo especial, algo valioso.... 8 ejercicios valiosos para la salud. También recibe el nombre de las 8 joyas o 8 piezas de brocado dorado.

El creador de este tipo de ejercicios fue el general Yue Fei (1103 - 1142), y cuenta la leyenda que practicaba con sus tropas esta serie ejercicio todos los días y, que  gracias a esta preparación, su ejercito ganó todas la batallas.

Aunque hay pequeñas variaciones según la escuela que enseñe el Ba Duan Jin, en general todas coinciden en la esencia. Veamos un monje Shaolin practicándolo.


Breve descripción del ejercicio.

1º. Levantar el cielo con las dos manos. De pie, después de concentrarse en la respiración y alinear el cuerpo lo más verticalmente posible, y con las manos próximas al Hara (punto 3 dedos por debajo del ombligo) abrimos las piernas un poco más del ancho de las caderas. El ejercicio consiste en cruzar los dedos con los brazos estirados y por delante con las palmas de la mano mirando hacia abajo. Luego levantamos los brazos por delante y con los brazos estirados hasta que llegamos al punto más alto siguiendo con la cabeza el movimiento de las manos. Luego separa las manos y déjalas bajar por los lados del cuerpo con la espiración.
Este ejercicio ayuda a activar el triple calentador, una de las funciones de nuestro organismo que ayuda a poner en marcha otros procesos físicos. Descomprime y alinea la espalda y abre caja torácica para ayudar a una mejor oxigenación.

2º. Disparar flechas de izquierda a derecha. Colocamos las manos entrecruzadas delante del Chakra del corazón, a la altura del corazón. Desde ahí abrimos un brazo y el otro, flexionado, va desplazándose hacia atrás con la postura similar a la de tensar un arco. La piernas deben abrirse aun más que el ejercicio anterior y flexionarse las rodillas.
Este ejercicio es ideal para practicarlo por la mañana ya que estimula el meridiano de pulmón e intestino grueso. El intestino grueso realiza su mayor trabajo por la mañana. Además estira los músculos del pecho y hombros. También se relaciona con el triple calentador.

3º. Cosechar estrellas y cambiar galaxias. Este es el bonito nombre que recibe el tercer ejercicio. Levantamos una mano y bajamos la otra, la palma de la mano superior mira al cielo, la de la mano inferior mira hacia abajo. Es un ejercicio bastante simple pero que debe hacerse con la respiración y con la espalda recta. Estimula el meridiano del bazo, hígado y estómago, por eso favorece la digestión en general así como todos los beneficios que trae esto como reducir la hipertensión, la congestión, estreñimiento, mala circulación arterial, hipo, diarrea o hemorroides.

4º. Girar la cabeza hacia atrás. Este es el ejercicio más sencillo, pero no por ello menos efectivo y beneficioso. Colocado de pie, con el cuerpo recto,giramos la cabeza hacia atrás lentamente, al ritmo de la respiración. Las manos estarán estiradas a los largo del cuerpo o apoyando las manos sobre las caderas para mantener el cuerpo recto y no girarlo.
en esencia este ejercicio viene bien para la tortícolis, dolores de cabeza y los músculos de los ojos.

5º. Tocarse los pies. Inclinándose hacia delante y manteniendo las piernas lo más rectas posibles intentamos tocarnos los pies.
Esto regula el sistema nervioso, la concentración y activa la energía de riñón. Se dice que la energía de riñon es una energía con la que nacemos, un almacén de energía vital. Es por eso que ahí encontramos las glándulas suprarenales que son las glándulas que segregan hormonas necesarias para hacer frente a situaciones de estrés... que son las hormonas cortisol y adrenalina.

6º. Gran giro del cosmos. El cosmos figurado, ya que en realidad se refiere al cosmos interior, a nuestro mundo. El ejercicio consiste en abrir las piernas entre 1,10 y 1,30 metros y flexionarlas. Así nos es fácil mantener la cadera fija. Una vez hecho esto, giramos el cuerpo creando un círculo con el tronco.
Un ejercicio ideal para combatir el cansancio y tonificar los músculos de la espalda.

7º.Puñetazo con ojos de enfado o mirada llameante. Con los pies abiertos y rodillas flexionadas, que es los pies de la posición del jinete. Es algo similar a la postura de disparar flechas pero en este caso el puño está cerrado. El ejercicio de los ojos ayuda a aliviar la tensión ocular.
Desarrolla la fuerza interna y una actitud estable.

8º-Sacudirse para eliminar las enfermedades. Este ejercicio consiste simplemente en que se dan pequeños saltitos sin llegar a despegar los pies del suelo.

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